lunes, febrero 06, 2006

¿Qué cosas habría en una habitación setentera?


Esa pregunta es fácil, o, si no, se lo preguntamos a nuestros padres o hermanos mayores que seguro que nos lo dicen...
Cuando eran niños, seguro que sus cajones estaban llenos de chucherías, que en aquel tiempo eran todo un tesoro. También juguetes, tebeos...




Los chicles Cheiw Junior, los Bazooka y los caramelos Snipe eran sus favoritos. No se pueden olvidar los cromos de los mejores personajes infantiles de aquellos tiempos, algunos de ellos los heredé hace un tiempo. Cromos como los de la abeja Maya, Mazinger Z, Heidi, Marco, y Pippi Calzaslargas.
El juego de los cromos creo que es de todos los tiempos, aunque ahora se lleve mucho eso de la play...Era uno de mis juegos favoritos cuando era pequeña. ¿Os acordais cómo se juega? Había que darles un golpe seco con la palma de la mano e intentar que se dieran la vuelta y se pusieran del revés, si pasaba eso se ganaba todo el montón de cromos que se habían dado la vuelta. Era un juego serio,eh? porque si te jugabas tu mejor cromo, esos que tenían brillantina o un dibujo chulo, podías llegar a perderlo...


Los juegos de esos años que podían estar en cualquier habitación, eran, por ejemplo, el Cine Exin, con el que los chavales se convertían en auténticos cinéfilos, o el Excalestric. Esto sí que era un tesoro...De pequeña jugaba con mis hermanos mayores haciendo carreras con aquellos coches eléctricos del Excalextric, pero recuerdo que había que tener muchísimo cuidado porque era antiguo y delicado, casi una pieza de museo!!


¿Y qué decir de los Exin Castillos? Mi hermana mayor estuvo buscando estas
Navidades los Exin Castillos para su hijo mayor. Se volvió loca buscando pero no encontró, le decían que eso ya no se fabricaba, que era de hace muchos años. Mi hermana se ofendió porque pensaba que le estaban llamando "mayor"...
También se jugaba con los juegos reunidos Geyper. Las niñas jugaban con los recortables y con las muñecas Nancy y Leslie. Por cierto, que yo tuve varias Nancy, que ropa tan bonita tenían... Y en la mesilla de noche el TBO, el Zipi y Zape o el último libro del Club de los Cinco.

"Aquellos maravillosos años II"


Lo prometido es deuda...Si antes hablé de cocinas, no puedo olvidarme de los salones. Quizá sea el lugar de la casa donde las familias hayan pasado y pasen más tiempo a lo largo del día.
Un típico salón de aquellos años podría ser así...

Las paredes no pintadas, sino revestidas con papeles pintados al puro estilo pop- art , con motivos florales y geométricos y con combinaciones de colores pistachos, naranjas, blancos, verdes...
En el suelo, por ejemplo, una alfombra blanca de hebras largas. A su lado un tresillo. Ya sabeis lo que es, no? Un sofá de tres plazas y, además, otros dos de una sola plaza. Yo recuerdo los de casa de mi abuela...Eran verdes de terciopelo. Bonitos pero, ¡realmente incómodos! Prefería, a veces, sentarme en el suelo que en esos sofás.


Sobre la mesa de centro, podría haber un cigarro marca Feten, encendido sobre un cenicero y algunos números de las revistas del momento Greca, Garbo, que por cierto, nunca había oído hablar de ellas, y otras que actualmente siguen en nuestros quioscos y tiendas, pero con portadas más sesenteras, Lecturas, Hola y Semana.

Seguramente en alguna estantería se coleccionarían los éxitos de la época: Los Bravos, Los Sirex, Fórmula V, Karina, Los Brincos o Nino Bravo. No paraban de sonar en la discoteca de los españoles de la época.

domingo, febrero 05, 2006

"Aquellos maravillosos años"


Seguro que todos recordamos algunos muebles u objetos decorativos de la casa de nuestras abuelas...Nos parecen curiosos, originales, extravagantes y, a veces, incluso innovadores. Y es que todo aquello ha vuelto con gran fuerza, de esto no nos cabe duda.
Algunos de esos objetos decorativos o muebles son ya joyas de coleccionista y adornan hoy día vitrinas y espacios destacados de muchas viviendas actuales.



Entre los años 60 y 70 se da un increíble desarrollo de los electrodomésticos y utensilios de cocina. Resalta, por ejemplo, la asadora carmela, una especie de plancha que según la publicidad de la época era única para asar carnes y pescados y facilísima de limpiar. También la olla express de Magefesa que supuso una gran revolución para las amas de casa de aquel entonces.
En los armarios de las cocinas era habitual encontrarse con grandes latas de metal, decoradas con diferentes dibujos, para guardar galletas, legumbres, pasta...
Las primeras que compró mi madre cuando se casó siguen estando en mi casa, se han guardado tantas cosas en ellas...Incluso sigue en un armario de mi cocina la típica lata de metal de Cola-Cao, que ahora ya es casi una pieza de coleccionista.




En la radio de la cocina, que en la mayor parte de las casas había, se escuchaba el consultorio de Elena Francis. Un programa radiofónico enfocado principalmente a la mujer, desde el que se daban respuestas a las numerosas cartas que enviaban las oyentes. También tenían gran éxito las radionovelas, precursoras de los culebrones latinoamericanos de hoy en día que cada vez abundan más...



La vajilla que había en todas las casas: los platos y vasos Duralex, que no se rompían jamás, según la publicidad. Hace relativamente poco que mi madre cambió la vajilla de casa, que, por supuesto, era Duralex.
Y, es que está claro, que todo lo de aquellos años no está tan desfasado. Sólo hay que mirar bien en nuestras cocinas, salones, habitaciones...
Próximo capítulo: salones.